Seguramente estamos de acuerdo cuando afirmamos que lo peor que le puede pasar a un deportista es lesionarse. En sujetos poco entrenados es más común que en los que ya llevan tiempo haciéndolo. Podemos evitar las lesiones? La respuesta es que en la gran mayoría de las veces si.

Todos hemos sufrido alguna vez alguna lesión de mayor o menos embargadura. La verdad es que es algo muy molesto ya que nos impide continuar con el entrenamiento y por lo tanto se frena nuestro progreso. Sin embargo, antes de llegar a lesionarnos, el cuerpo casi siempre nos emite una señal en forma de moléstia o incluso dolor para que cesemos nuestra práctica deportiva. En muchos casos, continuamos realizando la actividad física pensando que no es nada o que somos "invencibles", gran error. Si escucharamos a nuestro cuerpo y frenaramos las lesiones no alcanzarían las dimensiones que en ocasiones toman.
Por otra parte, las lesiones aparecen porque sobreentrenamos y si esto sucede quiere decir que ha habido un desjuste en nuestra planificación o directamente que no la tenemos y trabajamos en función de lo que nos dicen, apetece o del día que haga. Es necesario conocer nuestro cuerpo, adaptarlo anatómicamente para el entrenamiento y respetar el principio de la progresión. No podemos incrementar las cargas muy por encima de nuestras posibilidades sinó acabaremos topándonos con la realidad.
Si bien es cierto que es de vital importancia planificar correctamente la temporada y revisarla constantemente para ver si se ajusta a la realidad de cada momento y que debemos escuchar a nuestro cuerpo y las señales que nos manda para evitar lesiones, tenemos que tener claro que existe una actividad física que nos acerca más a la lesión que otras. Se trata del running.
Correr es un deporte cuyo impacto es altísimo y en la que sufren muchísimo nuestras articulaciones y sus tejidos ligamentosos y tendinosos, en especial las del tobillo y la rodilla. Si no estamos preparados no podemos ir cada día a correr y mucho menos largas distancias. Si ademas es en asfalto donde el terreno es duro o en zonas de especial desnivel cargaremos mucho más. Si no reazlizamos ésta actividad física con la cantidad que nos corresponde a nuestro nivel de progresión es fácil que aparezcan lesiones como la periostitits, tendinitis en el tibial anterior o posterior, en los peroneales y en el tendón de aquiles. Fruto del impacto también sufren los ligamentos de la rodilla que luchan por estabilizar la articulación y los meníscos para evitar el impacto entre los cóndilos de la tibia y el femur.
Por otro lado, tenemos la natación mediante la cual entrenaremos la resistencia aerobia y gran parte de la musculutura del cuerpo sin generar ningún tipo de impacto. Otro deporte que genera pocas lesiones es el ciclismo aunque éste puede generar alguna tendinitis a nivel articular de la rodilla. Así pués, deportes como el triatlón son idóneos para poder realizar una carga de entrenamiento bastante elevada y no sufrir lesiones ya que combinamos tres disciplinas de las cuales solo el running es potencialmente peligroso.
Otro aspecto importante decir que además de todo lo anteriormente dicho, existen ejercicios mediante los que podemos potenciar la resistencia tendinosa y ligamentosa de las articulaciones además de ganar masa y fuerza muscular en el tren inferior para absorver parte de los impactos cuando aterrizamos al correr. Hablamos del bosu, que podemos comprar por alrededor de 100€ o utilizar en cualquier gimnasio y la pelota suiza o fitball que también podemos encontrar en los gimnasios. Con ambas herramientas podemos realizar multitud de ejercicios de propiocepción que nos ayudará a evitar lesiones.
De todas formas, aunque planifiquemos correctamente la temporada, la revisemos constantemente para afinarla con mayor exactitud, mezclemos distintas disciplinas deportivas, y realicemos ejercicios de propiocepción no estamos exemptos de lesionarnos. Ahora bien, existen muchas menos posiblidades que si no lo hicieramos. Un último consejo es que estireis bien para evitar al máximo las contracturas musculares y que hagáis el máximo de abdominales posibles. Si no hacemos abdominales crearemos una descompensación entre la musculatura del tren inferior y la del tronco acrecentando las posiblidades de sufrir una pubalgia.
Eso es todo por hoy. Mañana espero poder continuar con algún otro tema interesante. Os ánimo a comentar el blog y sobretodo a que aporteis vuestro granito de arena. Si alguna vez os habeis lesionado sería interesante que explicárais cual fué el tratamiento que seguísteis.

Todos hemos sufrido alguna vez alguna lesión de mayor o menos embargadura. La verdad es que es algo muy molesto ya que nos impide continuar con el entrenamiento y por lo tanto se frena nuestro progreso. Sin embargo, antes de llegar a lesionarnos, el cuerpo casi siempre nos emite una señal en forma de moléstia o incluso dolor para que cesemos nuestra práctica deportiva. En muchos casos, continuamos realizando la actividad física pensando que no es nada o que somos "invencibles", gran error. Si escucharamos a nuestro cuerpo y frenaramos las lesiones no alcanzarían las dimensiones que en ocasiones toman.
Por otra parte, las lesiones aparecen porque sobreentrenamos y si esto sucede quiere decir que ha habido un desjuste en nuestra planificación o directamente que no la tenemos y trabajamos en función de lo que nos dicen, apetece o del día que haga. Es necesario conocer nuestro cuerpo, adaptarlo anatómicamente para el entrenamiento y respetar el principio de la progresión. No podemos incrementar las cargas muy por encima de nuestras posibilidades sinó acabaremos topándonos con la realidad.
Correr es un deporte cuyo impacto es altísimo y en la que sufren muchísimo nuestras articulaciones y sus tejidos ligamentosos y tendinosos, en especial las del tobillo y la rodilla. Si no estamos preparados no podemos ir cada día a correr y mucho menos largas distancias. Si ademas es en asfalto donde el terreno es duro o en zonas de especial desnivel cargaremos mucho más. Si no reazlizamos ésta actividad física con la cantidad que nos corresponde a nuestro nivel de progresión es fácil que aparezcan lesiones como la periostitits, tendinitis en el tibial anterior o posterior, en los peroneales y en el tendón de aquiles. Fruto del impacto también sufren los ligamentos de la rodilla que luchan por estabilizar la articulación y los meníscos para evitar el impacto entre los cóndilos de la tibia y el femur.
Otro aspecto importante decir que además de todo lo anteriormente dicho, existen ejercicios mediante los que podemos potenciar la resistencia tendinosa y ligamentosa de las articulaciones además de ganar masa y fuerza muscular en el tren inferior para absorver parte de los impactos cuando aterrizamos al correr. Hablamos del bosu, que podemos comprar por alrededor de 100€ o utilizar en cualquier gimnasio y la pelota suiza o fitball que también podemos encontrar en los gimnasios. Con ambas herramientas podemos realizar multitud de ejercicios de propiocepción que nos ayudará a evitar lesiones.
Eso es todo por hoy. Mañana espero poder continuar con algún otro tema interesante. Os ánimo a comentar el blog y sobretodo a que aporteis vuestro granito de arena. Si alguna vez os habeis lesionado sería interesante que explicárais cual fué el tratamiento que seguísteis.
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